“Aún sobre Fort Pienc…”

(texto introducción en “Josep Llinàs Manzana Fort Pienc Barcelona” 2004 Editorial Caleidoscópio)

Resulta complicado hablar de arquitectura, …así, en general me refiero, …de ida. Quizá mejor no hacerlo como arquitecto, habitar lo concreto, …casi de vuelta. Del mismo modo que Llinás realiza su tarea, desde fuera. Puedo imaginarle con un lápiz en la mano, la otra sujetando su cabeza, y un papel transparente sobre los planos de unos edificios ya …construidos, esa reflexión continua, …arquitectura. El alquimista, en el más pantanoso de los lugares (…aunque domingo), con la actitud más contemporánea, …hacia lo primario. Se asume el peligro. Arquitectura.   De ida y vuelta.

En ocasiones, un sencillo accidente, o una ligera abolladura, puede dar más información que grandes teorías, o grandes discursos carentes de sentido, de alegría, carentes del entusiasmo dramático del oficio. Veo Fort Pienc como una narración, amable, llena de pequeños episodios,…donde, realmente, existen relaciones misteriosas entre el deseo y el acontecimiento. Allí donde pensar se entiende como la construcción de un espacio entre un acontecimiento y otro acontecimiento. O como pasear.

Este conjunto de edificios está lejos de cualquier pasión hacia lo absoluto, hacia la totalidad (idea básica en una trasnochada modernidad). Lejos de la obsesión por el vinculo abstracto, y de representaciones únicas que no nos permiten ya entender la realidad …Lejos de cualquier apriorismo formal, o recetas evidentes. Sin ritos, sin repeticiones, no es un sistema de orden superior lo que da sentido a las partes. Lejos de cualquier empirismo, o contextualismo, y sin perder su plasticidad, ni aquella conexión con el idioma del cuerpo. Respeto. El nudo que forman todas las dificultades no puede deshacerse de un modo racional.  Lejos de la eternidad y de la materialidad perfecta.

Cerca de ese amor por lo real, ordenar no trae mayores exigencias, …las partes tienen sentido, y el organismo surgido no lo pierde, producto de las relaciones reales que se generan entre ellas ….percepción, reflexión y experiencia, …conciencia articulada. Cerca del optimismo, frente a un mundo irracional, quizá con cierta, casi necesaria, perversión, pero sin cinismo …formas sin rencor. Domingo.  Cerca de la inmaterialidad perfecta, hay un tiempo para cada cosa.

Mezcla con la ruidosa actividad de la ciudad, en continuidad con el caos de la calle, el lirismo de lo cotidiano, un lazo visual …casi incontestable. Se ha construido un paisaje sin exclusiones, asumiendo los programas con toda su especificidad, sin renuncias ….esa especificidad, o la ambigüedad, o la peculiaridad de este paisaje, se muestran. Se reconoce la complejidad de la arquitectura, …un interés por la inteligibilidad de la obra, sin perder cierta actitud …horizontal, humana. Y con el ejercicio sistemático de la duda, no metódica, despiadada, radical. Caminos convertidos en recorridos, donde la irresolución puede ser una pauta, o, simplemente, la posibilidad de que la arquitectura se produzca …sin los decretos de la exactitud. Se trató, en todo el proceso (este que no finaliza con la construcción de la obra) de generar posibilidades, para poder “hacer” …y actuar como un cirujano, con el bisturí. O como un turista. Inventando y haciendo desaparecer el esfuerzo realizado, Fort Pienc se afirma en su existencia, presencia …esa condición de incompleto, casi de resto …como estructura. Arquitectura fértil, ésta, que asume sin complejos su responsabilidad de concretarse, aceptando los condicionantes como dato positivo, en un proceso (paseo) continuo de reflexión, sin renunciar a ningún valor de la arquitectura, …y con cierta debilidad, como todo lo perenne. Otra vez de ida y vuelta.

Como ir paseando, pues, …con las manos en los bolsillos. También como un instante, una estación del itinerario Llinás (como si de una línea del metropolitano se tratara). Como abrir una puerta, …y entrar en el exterior. O, como aclamaban aquellos revolucionarios …seamos realistas, soñemos lo imposible. “Como aprender a ir en bicicleta o resolver un rompecabezas, nada que ver con el trabajo”, “…acabar es solo un accidente”, dice el arquitecto. Tan lejos, … y tan cerca. De ida y vuelta. Sombra y mezcla. Arquitectura.

Juan Marco,  Valencia 2004