ecoparque en vall d'uixó

ECOPARQUE TIPO C EN VALL D´UIXÓ

El proyecto para el ecoparque se materializa como una instalación en el paisaje a partir de un prototipo diseñado para un concurso, en donde la comunicación y la condición didáctica del programa (la instalación recibirá visitas de escolares) cobran un protagonismo esencial.

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Más allá de la resolución del programa, que consiste en un centro de recogida selectiva de residuos domésticos en donde se construyen un circuito para vehículos junto a los distintos contenedores, así como una sala de control, un aseo y un aula medioambiental; se pretende aproximar esta instalación al usuario, pues es ésta el punto intermedio entre el ciudadano y el vertedero controlado, más alejado de la ciudad.Decidimos unir las pequeñas partes del programa para generar un único volumen de escala mínima que se hace visible desde la distancia, como una suerte estructura publicitaria. Así, esta estructura, con cierto carácter plástico, estira su largo cuello para hacerse ver… para ubicarse en el paisaje. Para comunicar.

 

Notas sobre el ecoparque de la Vall d´Uixó

En el Ecoparque de la Vall d’Uixo, la pieza donde se ubica el aula medioambiental ¡parece que dice!

El lenguaje que utiliza no es escrito ni hablado. El modo que utiliza la pieza para expresarse es parecido al de un actor teatral, que únicamente con su cuerpo moviéndose puede referirse a la fuerza de la gravedad, al espacio que nos rodea o al aire mismo que respiramos. Como si de una interpretación de mimo se tratara la pieza recuerda al visitante que uno se encuentra entre el cielo y la tierra. El edificio, con su presencia, ocupando una pequeña parte de la parcela parece que nos esté recordando que el medio-ambiente en el que nos movemos está ahí, donde uno se encuentra, sobre el suelo que pisamos rodeados de espacio. La pieza, por si sola, no es necesario que diga más. El aula, ubicada en el interior de una estructura que lo conforman dos alas, expresa una relación entre dos planos de referencia: uno vertical, que intenta alcanzar las gotas de agua que lleva el aire cuando se condensa, y otro paralelo al terreno, que viendo el edificio uno se da cuenta que éste nunca es horizontal.

Por un lado, mientras el edificio interpreta una obra de mimo, por otro lado, el espacio interior que conforma el aula se ha de llenar de palabras que hablan sobre los problemas medioambientales, sobre la problemática de los materiales utilizados, sobre la necesidad del reciclaje. El edificio para que funcione ha de cumplir un programa que reúne una sala de control, un aula medioambiental y un área de aportación de objetos para reciclar.

En la sala de control se ubica el vigilante. El aula medioambiental o el área de aportación de objetos lo ocupan quienes visitan el edificio. Y así se pone en funcionamiento. El guardián desde el interior mira y el ciudadano con sus objetos, ya inútiles, recorre los alrededores de la pieza para ubicarlos según procesos de reutilización.

No obstante, los inconvenientes que hay sobre las basuras o sobre qué hacer con ellas, aquello que se habla en el interior del aula, no le incumbe a la propia pieza. De la misma manera que por si sola ¡parece que dice! por si sola no necesita de los problemas medioambientales para funcionar, no necesita que el usuario se conciencie para que separe selectivamente las basuras. Si hubiera una posibilidad de solucionar esto, si no fuese necesario que se generaran lugares para el reciclaje de materiales usados, si la problemática medioambiental se arreglara, el edificio seguiría funcionando. El uso para el cual se ha concebido la pieza seguiría teniendo cabida, ya que por si misma seguiría relacionando el cielo y la tierra. Al visitarlo uno no sabría si estirar el cuello para ser tan alto como ella e intentar alcanzar el cielo o agacharlo para darse cuenta dónde ha de pisar para moverse. El edificio seguirá siendo un aula medio-ambiental.

Carlos Barberá Pastor
Texto publicado en “Summa+nº118 Hacia una arquitectura sostenible”,  2009

Vall d’Uixó, Castellón, Spain.

ARQUITECTO

Juan Marco Marco

Arquitectos colaboradores
Sonia Hernández
Silvia Fernández
Javier Donate
Victoria Volpi
Gabriel García
Ana Lete
Jorge López

Estructuras
Félix Díaz

Arquitecto técnico
Fabio Alemany

Instalaciones
Ingenet, S.L

Paisaje
César Martínez
Fotografía
Elena Arroyo

SUPERFICIE

Urbanización 3500 m2 – Superficie Construida 72,00 m2

FECHA

Concurso 2006 – Proyecto 2006-2007 – Construcción 2008

ESTADO

Construido

publicaciones

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