2015-01-testimonio

testimonio Antonio Marco Molés

Museu de Belles Arts de Castelló   Febrero-Abril 2015

(de la introducción al catálogo)

 

… una imagen, no, una realidad, una extraña,
incomprensible, monstruosa realidad,
en la cual me encontré inmerso sin querer…
R.M. RILKE, Los cuadernos de Malte

 

testimonio muestra una selección de la intensa y extensa obra del pintor Antonio Marco Molés.

Han pasado 50 años desde su primera exposición individual, en el Ateneo Mercantil de Valencia, donde dieciséis óleos, un cera y ocho gouaches ya se mostraron como un intento de expresar un interior del ser humano. En esa búsqueda de lo esencial hay algo de fundacional… ¿de qué color es la ternura?, ¿y la ansiedad?, ¿qué forma presenta el miedo?, …y es la mancha la que pone en acción esta trayectoria creativa, ese itinerario animado que hoy podemos recorrer.

Antonio Marco crea a través de manchas, manchas que generan expresiones y, como horizonte de su existencia, se convierten en el registro de su mirada. La mirada del niño, la mirada del hombre, la mirada del maestro. Una mirada solitaria, pero que, en comunidad con ausencias, se trasforma en pluralidad fecunda. Una mirada sin caducidad, resistente, a contracorriente, reproduciendo aspectos de una realidad inmediata, con la que se establece una relación de afecto. Una puesta en valor de lo que está a nuestro lado, cotidiano y en continua metamorfosis.

A veces el arte acontece al regresar de una especie de viaje, de haberse asomado, y arriesgando mucho, para después mostrarlo, quizá con una confusión tórpida, con emociones amontonadas, pero con la capacidad de desvelarlas, eternas y universales, en su dimensión más poética.

La propuesta de Antonio es la intemperie, una suerte de desnudez sin ideologías teóricas, absolutamente expuesto, quedando tras su pintura otra dimensión de pensamiento, de estudio, y de comprensión del ser humano, de ese ser humano en cuya precariedad se escenifica el fracaso del mito moderno, del progreso.

La emoción con la que se representa la escena construye un paisaje, el paisaje humano, su bestialidad, la crueldad de todo conflicto bélico, la intolerancia, la agresividad, la violencia, el rencor, la envidia, el egoísmo, la indiferencia, la insolidaridad, las pesadillas, los temores, la opresión, las angustias.

Su expresión es una actitud, y la vida, a veces, no es más que un rostro, la vida entera.

Sus apasionados cuadros, de pincelada fuerte y sin convenciones, de síntesis y vigor en la expresión, son una autentica declaración, y posiblemente, la más íntima manifestación de esta declaración se encuentre en los álbumes, nunca expuestos hasta hoy.

Se trata de bocetos originales, realizados sobre papel corriente, a veces de embalar, papel de periódico, etc. montados con papel Ingres marfil, y agrupados por temas en veintidós encuadernaciones.

Son, principalmente, gouaches, o aguadas al gouache, utilizando a menudo tinta, tanto con pluma como con pincel, o a palillo. En algunos casos, con trazos de cera superpuestos. Incluso, a veces, lápices de color, o bolígrafo. También raspaduras, y collage. Alrededor de mil quinientos dibujos, considerados por Antonio como obra definitiva, perfectamente numerados y ordenados, que se acompañan de pequeños textos, comentarios, notas, citas, poemas, etc. Tienen estos álbumes algo de Passagen Werk, también inacabados, como testimonio de acontecimientos, y de recuerdos.

Los álbumes, organizados por temas, son un verdadero panorama, el mismo que el conjunto de toda la obra del artista. La posguerra, la iglesia, tauromaquia, peregrinos, estados anímicos, desguace, bestiario, autorretratos y retratos, metamorfosis, bodegones, barcas, la naranja, gestos y actitudes, crónicas cotidianas, obsesiones, hombres bestializados, bestias humanizadas, prostitutas, toros, toreros, campesinos, mineros, máscaras-hipocresía, esas mascaras que muestran los sentimientos que el alma del ser humano nunca quiere revelar, …el interés por los personajes anónimos que no posan, simplemente viven.  Su ingenuidad, descubrimientos y preocupaciones.

…y la felicidad de la renuncia.

Juan Marco Marco, comisario de la exposición.